Comprendiendo el Autismo: Causas, Factores y Últimos Avances Científicos

Bienvenidos a un nuevo episodio de nuestro canal de AFTEA, la Asociación de Familias con Trastorno del Espectro Autista. Este es un espacio donde, de padre a padre, reflexionamos juntos sobre el autismo y su impacto en nuestras vidas familiares. Si deseas conocer más sobre nuestra asociación, puedes visitar nuestra web en http://www.trastornodelespectroautista.com

Hoy abordaremos una pregunta que muchos de nosotros nos hemos planteado: ¿qué causa el autismo?

Al recibir el diagnóstico de autismo para nuestros hijos, es natural que surjan preguntas como: ¿Por qué? ¿De dónde proviene esto? ¿Hicimos algo mal? Estas inquietudes son comprensibles, pero, ¿es necesario encontrar una única causa para comprender a nuestros hijos?

La ciencia nos indica que el autismo tiene un origen multifactorial, donde intervienen tanto factores genéticos como ambientales. Pero, ¿qué significa esto exactamente? Sabemos que la genética desempeña un papel crucial. Por ejemplo, investigaciones han identificado que ciertas mutaciones genéticas están asociadas con el autismo. Sin embargo, estas mutaciones solo explican aproximadamente el 20% de los casos. ¿Qué sucede con el 80% restante? ¿Podrían otros factores estar influyendo?

Estudios recientes han identificado que el autismo tiene un fuerte componente hereditario. Según una investigación publicada en la revista JAMA Psychiatry, la heredabilidad del autismo se estima en alrededor del 80%. Esto significa que la mayoría de los casos tienen una base genética. Uno de los avances recientes en este campo es la identificación de variantes genéticas raras en genes como SHANK3, CHD8 y SCN2A, que están involucrados en la formación de conexiones entre las neuronas. Estas mutaciones pueden influir en cómo se desarrolla el cerebro de un niño desde el útero. Además, un estudio del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona descubrió que alteraciones en una proteína neuronal llamada CPEB4 podrían ser responsables de algunos casos de autismo idiopático, aquellos sin una causa genética clara. Esta proteína es esencial para la regulación de genes durante el desarrollo cerebral.

Sin embargo, a pesar de la fuerte influencia genética, la investigación también ha identificado factores ambientales que pueden contribuir al desarrollo del autismo. Uno de los factores ambientales más estudiados es la edad de los padres al momento de la concepción. Diversos estudios han sugerido que padres de mayor edad tienen un riesgo más alto de tener hijos con autismo. Se cree que esto puede deberse a mutaciones espontáneas en los espermatozoides o los óvulos que ocurren con la edad. Otro factor es la exposición prenatal a ciertas sustancias químicas. Un estudio reciente encontró que la exposición al bisfenol A, un compuesto presente en muchos plásticos, podría estar vinculada al desarrollo de trastornos del espectro autista, especialmente en niños varones. Además, algunas infecciones durante el embarazo, como la rubéola o infecciones virales severas, también han sido asociadas con un mayor riesgo de autismo en el bebé. Esto ha llevado a la hipótesis de que el sistema inmunológico materno podría desempeñar un papel en el neurodesarrollo del feto.

Es importante mencionar que, a pesar de numerosas investigaciones, no se ha encontrado evidencia que vincule la vacunación infantil con el desarrollo del autismo. Las vacunas han sido objeto de controversias infundadas que han llevado a la desinformación y a que algunos padres opten por no vacunar a sus hijos, con consecuencias graves para la salud pública. La comunidad científica ha realizado múltiples estudios revisados por pares que concluyen que no existe relación entre las vacunas y el autismo. De hecho, la famosa publicación que inició este mito, realizada por Andrew Wakefield en 1998, fue desacreditada y retirada de la revista The Lancet debido a su falta de rigor científico y conflictos de interés.

A lo largo de los años, la neurociencia ha revelado diferencias en la estructura y función cerebral de las personas con autismo. Se ha observado que algunos niños con autismo presentan un crecimiento cerebral acelerado en los primeros años de vida. Este fenómeno, conocido como macrocefalia, ha sido objeto de estudio. Sin embargo, no todos los niños con autismo presentan esta característica, y su presencia no es un indicador definitivo del trastorno. Se han identificado diferencias en áreas del cerebro como la amígdala, involucrada en la regulación de las emociones, que parece funcionar de manera diferente en personas con autismo. Esto podría explicar por qué algunos niños tienen dificultades para interpretar señales sociales o reaccionan de manera inesperada ante ciertos estímulos. Además, se ha propuesto que las neuronas espejo, responsables de ayudarnos a comprender y reflejar las acciones de los demás, también podrían estar afectadas en algunas personas con TEA, influyendo en la capacidad de imitar conductas y en la interacción social. También se ha observado que los niveles de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, el sueño y la conducta, pueden estar alterados en niños con autismo, lo que podría estar relacionado con patrones de sueño irregulares o ansiedad.

Dado que el autismo es un espectro, cada niño es único. Algunos pueden tener dificultades en la comunicación, mientras que otros presentan intereses restringidos o sensibilidad sensorial. En lugar de centrarnos en una única causa, podríamos preguntarnos: ¿Cómo podemos comprender mejor las necesidades específicas de nuestros hijos? Algunas estrategias que pueden ayudar son entender su estilo de aprendizaje, crear rutinas claras y predecibles, apoyar la comunicación con pictogramas o sistemas alternativos, gestionar la sobrecarga sensorial y buscar apoyo en la comunidad.

Quizás la pregunta más importante que podemos hacernos no es “¿por qué mi hijo tiene autismo?”, sino “¿qué puedo hacer yo para que tenga la mejor vida posible?”. Con esta reflexión, nos despedimos hasta el próximo episodio. Recuerda que puedes encontrar más información y apoyo en nuestra web http://www.trastornodelespectroautista.com. Gracias por acompañarnos en este espacio de reflexión y aprendizaje. Nos escuchamos pronto.