Creencias y Decisiones: Cómo Influyen en el Bienestar de Nuestros Hijos


¿Alguna vez te has detenido a reflexionar sobre cómo nuestras creencias, como padres, influyen directamente en las decisiones que tomamos para cuidar el bienestar de nuestros hijos? Este es un nuevo episodio del canal de la Asociación de Familias con Trastorno del Espectro Autista. Yo soy Roberto, presidente de la asociación y también padre de un niño con autismo. Como tú, comparto los retos, las alegrías y las dudas que implica criar a un hijo con necesidades especiales. Este espacio, que puedes encontrar en www.trastornodelespectroautista.com, busca ser un lugar de encuentro y reflexión, donde exploramos herramientas y enfoques basados en la ciencia para mejorar nuestra calidad de vida familiar.

Hoy quiero hablarles de un tema que puede parecer técnico, pero que tiene una aplicación directa en la vida cotidiana de nuestras familias: el modelo de creencias sobre la salud. Este modelo, utilizado ampliamente en la psicología, explica cómo nuestras creencias influyen en las decisiones que tomamos en relación con nuestra salud o la de quienes nos rodean. Y, en nuestro caso, está profundamente conectado con las decisiones que tomamos para ayudar a nuestros hijos a desarrollarse y a enfrentar sus desafíos únicos.

Para empezar, me gustaría plantear una pregunta: ¿cómo decides qué es lo mejor para tu hijo? ¿Qué factores te llevan a seguir una recomendación, buscar un tratamiento, o incluso decidir no hacer nada en un momento dado? Este modelo nos dice que estas decisiones están influenciadas por cuatro factores clave: la susceptibilidad percibida, la gravedad percibida, los beneficios percibidos y las barreras percibidas. Vamos a explorar cada uno de estos conceptos con ejemplos prácticos y preguntas que nos ayuden a reflexionar.

Primero, hablemos de la susceptibilidad percibida. Este concepto se refiere a qué tanto creemos que nuestra familia o nuestro hijo están en riesgo de enfrentar ciertos problemas o desafíos. Por ejemplo, ¿alguna vez has minimizado un problema porque te parece que no es tan importante? Quizás piensas: «No pasa nada si dejo esto para más adelante; mi hijo se adaptará». O, por el contrario, ¿te sientes constantemente preocupado por todos los riesgos posibles, hasta el punto de que puede ser paralizante?

Te invito a que te preguntes: ¿qué te hace sentir que algo es un riesgo real para tu hijo? ¿Es la opinión de un médico, lo que ves en otros niños, o algo que percibes en su día a día? Reflexionar sobre esto nos ayuda a encontrar un equilibrio entre ignorar los problemas y sobrecargarnos emocionalmente con ellos.

El segundo elemento del modelo es la gravedad percibida. Esto tiene que ver con la importancia que le damos a las consecuencias de no actuar ante un problema. ¿Has sentido que algunos desafíos en la vida de tu hijo podrían esperar, mientras otros te parecen urgentes? Tal vez sea la terapia que no sabes si comenzar ahora o después, o un cambio en su rutina que parece necesario pero difícil de implementar. ¿Qué criterios utilizas para determinar qué es prioritario y qué puede esperar?

Ahora piensa en una situación reciente en la que tuviste que tomar una decisión importante para tu hijo. ¿Cómo valoraste las posibles consecuencias? ¿Qué papel jugaron tus emociones en esa valoración? Detenernos a analizar esto puede ayudarnos a tomar decisiones más conscientes y equilibradas.

Pasemos al tercer punto: los beneficios percibidos. Esto se refiere a lo que esperamos ganar al tomar una decisión. Por ejemplo, si decides inscribir a tu hijo en una nueva actividad o terapia, probablemente lo hagas porque crees que puede ayudarle a desarrollar nuevas habilidades o a mejorar su calidad de vida. Pero, ¿cómo evalúas esos beneficios frente al esfuerzo que requieren? ¿Qué es lo que realmente valoras para tu hijo y tu familia?

Y, por supuesto, no podemos hablar de beneficios sin mencionar las barreras percibidas, que son el cuarto elemento del modelo. Estas barreras pueden ser externas, como la falta de recursos económicos o de tiempo, o internas, como nuestras propias emociones: el miedo, la inseguridad, o incluso el cansancio acumulado.

Aquí te pregunto: ¿qué barreras sientes que te impiden actuar en favor de tu hijo? ¿Son barreras que puedes cambiar, o que necesitas aceptar para buscar alternativas? Por ejemplo, si te sientes agotado, ¿podrías buscar apoyo en tu entorno? Si el coste de una terapia es demasiado alto, ¿hay otras opciones que podrías explorar?

Un aspecto esencial en este modelo son las claves para la acción. Estas son las señales que nos impulsan a tomar decisiones. Pueden ser internas, como un cambio en el comportamiento de tu hijo que te hace buscar ayuda, o externas, como una conversación con un terapeuta o una experiencia que te lleva a actuar. ¿Qué claves para la acción te han movido recientemente? ¿Cómo podrías crear un entorno que facilite estas señales y te ayude a tomar decisiones más proactivas?

Hasta ahora hemos hablado de los cuatro elementos principales del modelo: susceptibilidad, gravedad, beneficios y barreras percibidas. Pero hay otro aspecto que no debemos ignorar: los factores modificadores. Estos son elementos como nuestras creencias culturales, nuestra experiencia previa o el apoyo social que tenemos.

Por ejemplo, ¿cómo influyen tus propias experiencias como padre o madre en la forma en que evalúas las necesidades de tu hijo? Si algo funcionó en el pasado, ¿tiendes a repetirlo, o buscas siempre alternativas nuevas? ¿Y qué papel juega tu red de apoyo, ya sea tu pareja, tus amigos, otros padres o profesionales? ¿Sientes que tienes suficiente respaldo, o que a veces te enfrentas a estas decisiones en soledad?

Aquí hay algo importante que me gustaría destacar: ninguno de nosotros toma decisiones en un vacío. Siempre estamos influenciados por nuestro entorno. Reflexiona por un momento: ¿cómo te han influido las opiniones o experiencias de otras personas en las decisiones que has tomado para tu hijo? Y, a su vez, ¿cómo crees que tus propias decisiones podrían estar influyendo en otros padres que te observan o que comparten contigo su camino?

Volvamos ahora al concepto de claves para la acción. Quiero que pienses en un momento en el que algo externo te empujó a tomar una decisión importante para tu hijo. Tal vez fue una recomendación médica, una charla con un amigo, o incluso algo que escuchaste en este podcast. ¿Qué factores hicieron que ese momento se convirtiera en un punto de inflexión? ¿Y qué podrías hacer para que esas claves aparezcan con más frecuencia en tu vida diaria?

Por ejemplo, si notas que tus mejores decisiones se dan después de conversaciones con otros padres, ¿podrías buscar oportunidades para conectar más con ellos? Si encuentras motivación al leer artículos o escuchar podcasts como este, ¿podrías dedicar un tiempo semanal a explorar nuevas ideas y perspectivas?

Ahora bien, algo fundamental que quiero que recuerdes es que este modelo no busca darte una fórmula mágica. No hay una única respuesta correcta para todos los padres o todas las situaciones. Cada familia es única, y lo que funciona para una puede no ser adecuado para otra. Pero lo que este modelo sí nos ofrece es una herramienta para reflexionar, para detenernos a pensar en nuestras propias creencias y cómo estas influyen en nuestras decisiones.

Antes de cerrar este episodio, quiero dejarte con algunas preguntas para reflexionar durante la semana:

  • ¿Qué tan consciente eres de las creencias que guían tus decisiones como padre o madre?
  • ¿Cómo percibes la susceptibilidad de tu hijo a ciertos riesgos, y cómo eso afecta tus prioridades?
  • ¿Qué tan graves consideras las posibles consecuencias de no actuar en ciertos aspectos?
  • ¿Sientes que los beneficios de las decisiones que tomas superan a las barreras?
  • ¿Qué podrías hacer para estar más atento a las claves para la acción que te ayudan a avanzar?

Te invito a escribir tus respuestas o simplemente reflexionarlas durante unos minutos cada día. No se trata de encontrar respuestas inmediatas, sino de iniciar un diálogo contigo mismo y con las personas que te rodean. A veces, solo el hecho de reflexionar puede darnos una nueva perspectiva y abrirnos caminos que antes no habíamos considerado.

Si este episodio te ha hecho pensar en algo que podrías cambiar o mejorar, o si crees que puede ser útil para otros padres, compártelo. A veces, un simple gesto puede marcar una gran diferencia para alguien que lo necesita. Nos escuchamos pronto en un nuevo episodio, aquí en el canal de la Asociación de Familias con Trastorno del Espectro Autista. Recuerda que no estás solo en este camino. Estamos aquí para apoyarte, reflexionar juntos y aprender unos de otros. Hasta la próxima.