¿Cómo influye nuestra salud emocional en el bienestar familiar?


Bienvenidos a un nuevo episodio del canal de AFTEA, la Asociación de Familias con Trastorno del Espectro Autista. Soy Roberto, un padre como vosotros, y os hablo desde nuestra experiencia compartida. Como sabéis, en AFTEA buscamos acompañar a las familias de niños con autismo, ofreciendo un espacio de reflexión y conocimiento. Si queréis saber más sobre nuestra asociación, os invito a visitar nuestra web en www.trastornodelespectroautista.com.

Hoy os propongo reflexionar sobre un tema que afecta profundamente a nuestras vidas: la conexión entre nuestra salud emocional y el bienestar familiar. Cuidar de un hijo con autismo implica un compromiso constante, y muchas veces dejamos en un segundo plano algo crucial: nuestro propio bienestar emocional. Pero, ¿nos hemos planteado qué impacto tiene esto en nuestros hijos y en la dinámica familiar?

Pensemos por un momento. ¿Cómo nos sentimos al final de un día lleno de demandas? ¿Estamos agotados, frustrados o incluso desconectados emocionalmente? ¿Y cómo creen que perciben eso nuestros hijos? Sabemos que los niños con autismo son extremadamente sensibles a las emociones de quienes los rodean. Entonces, ¿cómo podemos ser una fuente de calma y estabilidad cuando nosotros mismos no estamos en equilibrio?

¿Qué es la salud emocional?

La psicología de la salud nos ofrece una definición amplia de salud que va más allá de la ausencia de enfermedad. Se trata de un recurso que nos permite afrontar los retos del día a día, vivir con propósito y disfrutar de nuestras relaciones. Pero, ¿cómo entendemos esto en el contexto de nuestras vidas como padres de niños con autismo?

Os pregunto: ¿Qué significa para vosotros estar emocionalmente sanos? ¿Es sentir paz interior? ¿Es tener la capacidad de responder a los desafíos con resiliencia? Tal vez, para algunos, sea simplemente encontrar pequeños momentos de alegría a pesar del caos.

Una cosa es segura: nuestra salud emocional está profundamente conectada con la calidad de nuestras relaciones familiares. Cuando estamos emocionalmente equilibrados, es más probable que podamos responder a las necesidades de nuestros hijos con paciencia y empatía. Pero cuando estamos sobrecargados, ¿no os parece que nuestras reacciones tienden a ser más impulsivas o negativas?

¿Cómo gestionamos el estrés?

Sabemos que convivir con el autismo puede ser estresante. Desde las demandas diarias hasta las preocupaciones sobre el futuro, el estrés parece estar siempre presente. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre cómo manejamos ese estrés? Y, más importante aún, ¿cómo afecta esto a nuestros hijos?

La psicología de la salud destaca que el estrés no solo es una reacción emocional, sino también física. Puede afectar nuestra salud, nuestras relaciones y, en última instancia, nuestra capacidad para cuidar de nuestros hijos. Os invito a reflexionar: ¿Qué hacéis cuando os sentís estresados? ¿Tenéis estrategias efectivas para gestionar ese estrés, o simplemente lo soportáis hasta que llega el agotamiento?

Tal vez algunos de vosotros encontréis alivio en hablar con otros padres, mientras que otros prefieran actividades como caminar, leer o practicar mindfulness. Sea cual sea vuestra estrategia, ¿es suficiente? ¿Qué más podríais hacer para cuidaros?

Cambiar hábitos para mejorar el bienestar

El documento que inspira este podcast subraya algo importante: nuestras conductas influyen directamente en nuestra salud. Hay hábitos que nos protegen, como dormir lo suficiente, comer equilibradamente o practicar ejercicio, y otros que nos perjudican, como descuidar el sueño, alimentarnos mal o no reservar tiempo para nosotros mismos.

Os pregunto: ¿Qué hábitos tenéis actualmente que os ayudan a sentiros bien? Y, por otro lado, ¿hay algo que os gustaría cambiar? A veces, pequeños ajustes pueden tener un gran impacto. Por ejemplo, ¿qué pasaría si dedicáramos cinco minutos al día a respirar profundamente o a escribir algo por lo que estamos agradecidos?

Un concepto clave en la psicología de la salud es que nuestros hábitos no solo afectan a nuestro cuerpo, sino también a nuestra mente. ¿Qué rutinas podríais implementar para sentiros más conectados con vosotros mismos y con vuestra familia?

El poder de la conexión emocional

Un tema recurrente en las investigaciones es cómo las emociones se transmiten dentro de una familia. Cuando estamos presentes y conectados emocionalmente, nuestros hijos se sienten más seguros. Pero cuando estamos distraídos o distantes, pueden percibir esa desconexión y reaccionar con estrés o cambios en su comportamiento.

Os pregunto: ¿Cuándo fue la última vez que os sentisteis realmente conectados con vuestros hijos? ¿Qué estabais haciendo en ese momento? Tal vez era algo tan sencillo como jugar juntos o compartir una comida sin distracciones. ¿Cómo podéis recrear esos momentos con más frecuencia?

Reflexiones finales: cuidarse para cuidar

Quiero cerrar con una idea que considero fundamental: no podemos cuidar bien de nuestros hijos si no nos cuidamos a nosotros mismos. Esto no es egoísmo, es responsabilidad. Cuidar de nosotros mismos no solo nos beneficia a nosotros, sino también a nuestras familias.

Os dejo con estas preguntas para reflexionar: ¿Qué os gustaría enseñarles a vuestros hijos sobre el autocuidado? ¿Qué ejemplo queréis darles sobre cómo gestionar las emociones y afrontar los desafíos? Recordad que ellos aprenden más de lo que ven en nosotros que de lo que les decimos.


Gracias por acompañarme en este espacio de reflexión. Recordad que este camino lo recorremos juntos y que, aunque no hay respuestas universales, juntos podemos construirlas. Nos vemos en el próximo episodio del canal de AFTEA. Mientras tanto, podéis encontrar más recursos en nuestra web: www.trastornodelespectroautista.com. ¡Hasta la próxima!